viernes, 14 de octubre de 2022

CON EL OPTIMISMO POR EL PISO .28-03-2022

 

CON EL OPTIMISMO POR EL PISO

 

                     Un estudio publicado recientemente da cuenta que la Argentina ocupa el puesto 57 en el ranking   de países según el nivel de felicidad de su  población.

Según este  informe, Argentina habría   descendido diez lugares en relación al puesto que ocupaba el año pasado y   muy atrás de otros países   como Suecia y Finlandia que ocupan los primeros lugares en cuanto al nivel de bienestar y satisfacción de sus habitantes.

Tal vez  la dirigencia política debería prestar atención a estos resultados, aunque sea para anoticiarse de que el malestar   no es la sensación de una minoría sino un sentimiento colectivo causado por problemas que los involucra directamente a ellos.

Muchos podrán decir que sentirse feliz  depende de variados factores, en gran proporción de índole personal .

Pero es evidente que la   armonía social  contribuye  a  que las personas sientan mayor bienestar en su   vida personal o familiar .

Pero cuando el escenario es hostil, cuando lo que abundan son los conflictos  y las dificultades económicas   es inevitable tener una población en estado de zozobra.

Dicen que ocupamos el lugar 57 en el ranking mundial de la felicidad y yo me pregunto cómo no sentir pesar en un país donde las ambiciones personales, el afán de superación, la búsqueda de un trabajo o el intento de desarrollo profesional se enfrentan con un muro de obstáculos. 

Como no sentir angustia si cada día se ensancha el abismo entre   unos pocos privilegiados y muchos sufridores, con una clase política que defiende sus dietas y olvida sus deberes hacia la ciudadanía que ya está harta de tantos abusos.

En este sentido resulta obsceno observar como   algunos funcionarios viven como reyes a costa del erario público en un país con 17 millones de pobres, alrededor de un 51% de niños con necesidades básicas insatisfechas y un 63% de jubilados que cobran el haber mínimo, con comedores populares abarrotados, bancos de alimentos desbordados de pedidos y escandalosas cifras de malnutrición infantil.

A tal punto llega el desencanto que ciertas   expresiones de aliento   como el “Si quieres, puedes “que muchas veces se pronuncian producen un sabor amargo en vez de servir de estímulo.

Qué podrán decir de estos mensajes los jóvenes en pleno vuelo, con ansias de trabajar, de afincarse en un lugar, de progresar, frente a un escenario que frustra todas sus aspiraciones o cualquier proyección futura, o cuando la alternativa   es buscar mejor suerte   en otro país.

Lamentablemente   vivimos inmersos en una realidad en donde la vocación no encuentra su cauce y el esfuerzo personal tiene poca valía frente a un terreno baldío de posibilidades de crecimiento.

Las encuestas muestran un pesimismo creciente sobre el futuro provocado por la falta de un horizonte que vislumbre que las cosas pueden cambiar y mejorar.

Hoy más que nunca necesitamos de una dirigencia  responsable, coherente, con aptitudes para gobernar el presente y dispuesta a proponer una hoja de ruta para resolver los problemas estructurales que arrastramos desde hace mucho.

Pero seguimos a la deriva, perdiendo el tiempo en discusiones absurdas que confunden las causas con las consecuencias, con líderes que se miran a si mismo y soslayan sus deberes públicos.

Pienso que la llave de la salida la tiene la ciudadanía, en su poder de decisión sobre el futuro del país que habitarán sus hijos, en poner un dique a la corriente  que nos ha llevado por un camino de declive.

No existen las soluciones mágicas para un país en crisis , ni esperemos milagros: la política debe traernos soluciones y no problemas, debe mejorar la calidad de vida de la población y facilitar su bienestar en vez de provocarle angustia como sucede ahora.

 

                                                                                                      María Cecilia Repetto

UN PAIS CON MARCHAS QUE NO AVANZAN .14-05-2022

 

MARCHAS QUE NO AVANZAN

    

             Con razón o sin razón quien protesta tiene un motivo frente al cual reacciona.

Tanto en el ámbito privado  como en la faz pública , todo reclamo presupone un actor   y un destinatario a quien se señala responsable de la situación que incomoda o agravia.

El derecho a la protesta ha sido una conquista de los pueblos libres.

Los derechos a la libertad de expresión, reunión pacífica y asociación, garantizan diversas   formas de expresar opiniones, disenso, demandar el cumplimiento de derechos o reaccionar frente a una política y  a los funcionarios responsables de ellas, a reclamar a los distintos poderes del Estado o  a conmemorar hechos históricos relacionados con la identidad de un pueblo.

En este sentido las protestas pueden ser protagonizadas o apoyadas por diferentes actores de la sociedad civil, sindicatos, partidos políticos, movimientos sociales, como así también realizarse en forma espontánea ante una determinada situación.

Una sociedad ideal sería aquella en la que no existieran las protestas, aquella en la cual el nivel de satisfacción de sus habitantes resultara óptimo y no diera motivo a reclamos hacia quienes administran la cosa pública.

Pero cuando no es así, como sucedió  durante la Revolución francesa en 1.789 o las primaveras árabes, las acciones populares han impulsado transformaciones  sociales a partir de conflictos preexistentes.

Existen sobrados antecedentes:

Hacia el año 1.930   Mahatma Gandhi aplicó de manera concreta su doctrina de la no violencia reaccionando contra el monopolio estatal de Gran Bretaña sobre la distribución de la sal india que fue acompañada por todo el pueblo y que fragilizó la autoridad que tenía el gobierno británico sobre el pueblo indio.

En la misma época, la marcha por los derechos civiles, también llamada Marcha sobre Washington que tuvo como protagonista a Martin Luther King con su famoso discurso “I have a dream” fue determinante en la historia de los afroamericanos.

También lo fue para los franceses y con repercusión mundial la cadena   manifestaciones que se realizaron en  1968 conocida como “El Mayo Francés “impulsada por obreros y estudiantes universitarios a la que luego se sumaron muchos sectores de   la sociedad y del ámbito político.

En nuestro país la protesta social tiene una larga tradición y una presencia muy significativa en las calles sobre todo de las grandes ciudades como Buenos Aires.

En algunas ocasiones el ejercicio del derecho de reunión ha generado inconvenientes en el normal funcionamiento cotidiano y el ejercicio de otros derechos que merecen la protección y garantía estatal, como el derecho a la libre circulación.

No obstante, ello hasta el presente no se han dado soluciones para que una marcha o acampe de los que se organizan cotidianamente provoque inconvenientes de distinta índole a los ciudadanos que no participan en ella.

Los “piquetes” se produjeron en reiteradas ocasiones a lo largo de la historia, pero se impusieron como modalidad de protesta a partir de los años 90 en localidades pequeñas del interior del país, primero en Neuquén en Cutral-Co y después en Salta, en Mosconi.

Con el correr del tiempo el piquete se impuso en BSAS y fue protagonista central de la crisis del 2001/2002, donde los sectores más desprotegidos ya no pedían la devolución del trabajo, como años atrás sucedía en localidades del interior, sino algún tipo de asistencia social que hasta  ese momento era casi nula.

La Marcha Federal que se ha llevado a cabo en estos días   organizada por grupos piqueteros no alineados al gobierno tiene ribetes que es preciso diferenciar.

En primer lugar, el motivo del reclamo originado en la crisis económica, con una inflación que en el mes de abril subió un 6%, falta de fuentes de trabajo y planes sociales que no alcanzan a cubrir los gastos esenciales , que  exige soluciones urgentes por parte de las autoridades.

Fuera de ello las Organizaciones Sociales pasaron a obrar como un sector sindicalizado con sus respectivas internas que se dirimen en las calles con protestas que perjudican a los trabajadores, no solucionan los pedidos esgrimidos y sus dirigentes miden  su  poder de representación.

Por otro lado, no es extraño que sean facciones afines al gobierno quienes organizan movilizaciones en Plaza de Mayo o hacia el Congreso enarbolando banderas donde se formulan reclamos de la misma índole pero que tienen como telón de fondo un matiz político originado en cuestiones internas dentro de la alianza gobernante.

Como si fuera poco, muchas de estas manifestaciones son costeadas con recursos públicos y los asistentes acuden a ellas no por convicción propia sino para no perder el beneficio de un plan o subsidio que el mismo gobierno le otorga a cambio de protestar, es difícil de comprender, pero es lo que sucede.

Aunque no se trata de una regla escrita en las democracias el gobierno gobierna y la sociedad civil marcha, protesta, critica  o peticiona a las autoridades ,se distorsiona su sentido cuando se  agregan  cuestiones de otra naturaleza .

Hoy en día 12 millones de argentinos viven de la asistencia estatal; la pobreza es desesperante y obliga a la sociedad en su conjunto a buscar soluciones para evitar que este flagelo siga creciendo y afectando a millones de familias argentinas.

Nuestro país debe salir de ese círculo vicioso que cada día hace aumentar el número de pobres e indigentes que dependen  de un plan asistencial para subsistir .

Para ello es necesario presentar un programa integral, basado en consensos políticos pensado en generar empleos genuinos, de manera que cada argentino pueda   ganarse su propio sustento en vez de ser un piquetero de la indignidad.

 

                                                                                                                     María Cecilia Repetto

 

 

ACERCA DEL CENSO NACIONAL . 27-05-2022

 

 

CERRADO POR CENSO

                                           Ahora que pienso el censo que se realizó el pasado 21 de mayo   bien pudo   hacerse una semana después que era feriado, o cualquier otro   domingo, para que coincida   con un día inhábil laboralmente ,como otras veces ha sucedido.

Pero parece que aquí insistimos con darnos ciertos lujos y hacer de cada ocasión una excusa para no ir a trabajar, aunque el costo sea grande, aunque en la situación en la que nos encontramos hacer gastos de esta naturaleza   resulte una frivolidad: Pagar a los censistas, a la estructura jerárquica, costos de organización, en fin, una suma estimada en $14.000 millones.

El censo de población facilita la elaboración de indicadores de desarrollo, proporciona bases para preparar estimaciones de natalidad, mortalidad, migración y del crecimiento de la población.

A partir del análisis de los resultados, es posible reconocer las características y las necesidades de la población ,y así dar lugar a una mejor planificación de las políticas públicas.

Es decir, no se niega su importancia, lo que se cuestiona es la necesidad de embarcarse en gastos de esta naturaleza frente a otras prioridades que tiene en este momento el país y que se suma a otras sorpresivas medidas del gobierno, como el anuncio de los nuevos billetes, que parecen ir a contramano de las urgencias que hoy tiene la gente.

Podría tener mayor justificación en otras épocas, pero hoy en día con la cantidad de herramientas informáticas que contamos y estudios estadísticos que se realizan de toda naturaleza, seamos francos, alcanzan y sobran las mediciones, encuestas y relevamientos que se realizan para satisfacer cualquier inquietud, duda o dato que necesite conocer el gobierno para elaborar las políticas públicas.

 

De haberse realizado el   pasado 25 de mayo al menos hubiera tenido cierto valor simbólico por tratarse del día del nacimiento de nuestra patria.

Punto de partida para determinar cuánto ha crecido la población doscientos doce años después de la Revolución de Mayo, porque cada censo grafica una época, la situación social y económica de su gente.

En el caso particular de nuestro país, desde sus inicios se vislumbraban   desbalances regionales y el crecimiento desigual de Buenos Aires   en relación con otras regiones del país, situación que al día de hoy persiste.

Desde que comenzó nuestra historia como Nación el primer censo fue en 1869, bajo la presidencia de Domingo F. Sarmiento, y hasta el último realizado en 2010, se desarrollaron en el país diez censos nacionales (1869, 1895, 1914, 1947, 1960, 1970, 1980, 1991, 2001 y 2010).

Según el primer relevamiento, la población nacional era de 1.830.214 habitantes. La población originaria no fue censada y se la estimó en 93.138 habitantes

También   se relevó la cantidad de hijos “ilegítimos” que eran 153.882, es decir, el 20% del total de niños censados. Dentro de la categoría “condiciones especiales” se distinguió entre: dementes, sordomudos, ciegos, cretinos, imbéciles, estúpidos, opas, con bocio o coto, inválidos y huérfanos.

Tras unos largos veintiséis años, en 1895, se hizo el segundo censo nacional. Allí se incorporó el llamado "desierto" (La Patagonia) y la región chaqueña. La población total fue de 4.044.911 habitantes, más del doble que durante el primer registro.

En 1914, se realizó el tercer censo nacional. La población creció a pasos agigantados por la llegada masiva de los inmigrantes europeos, fue la etapa de mayor crecimiento demográfico de nuestra historia, la población alcanzó los 7.885.237 habitantes.

Recién en 1947 se desarrolló el cuarto censo, bajo la presidencia de Juan Domingo Perón: La población total fue de 15.893.827 habitantes. Este censo introdujo la consideración de la familia y el hogar como unidades de análisis. También es la primera aparición de la figura del “desocupado”.

El censo de población, vivienda y agropecuario de 1960 fue realizado durante la presidencia de Arturo Frondizi. En materia de familia, se destacó por incorporar las “uniones de hecho”, ya que anteriormente solo se consideraba al “estado civil”. El censo determinó una población de 20.013.793 habitantes.

En 1.970 el censo determinó que los habitantes de la Argentina eran 23.364.431 habitantes.

El 22 de octubre de 1980, durante el gobierno de facto de Jorge Rafael Videla, se realizó el séptimo Censo Nacional, el total de la población que resultó fue de 27.949.480 habitantes.

El censo del año 1991 se realizó durante la presidencia de Carlos Menem. Reveló una población de 32.615.528 habitantes.

El censo de 2001 durante la presidencia de Fernando de la Rúa, surgió del relevamiento fue de 36.260.130 habitantes. Durante este censo se examinó sobre discapacidad, descendencia o pertenencia a los pueblos originarios y equipamiento tecnológico del hogar.

El último censo, el del 27 de octubre de 2010, estuvo signado por la muerte de Néstor Kirchner El resultado marcó 40.091.359 habitantes.

No caben dudas que los censos nacionales han sido en todas las épocas herramientas para la toma de decisiones de todos los niveles de gobierno.

Pero en la situación de crisis en la que estamos ¿De veras creemos que su resultado puede influir  para que existan mejoras, llamémosle correcciones en las políticas públicas.?

¿De veras creemos que se precisa hacer un   censo para saber quiénes  somos ,cómo estamos ,que necesitamos o a cuanto asciende el número de pobres en Argentina?

Por eso ,  en mi opinión , el censo debiera realizarse cuando existan  recursos económicos suficientes y que hoy son escasos.

Se suman estas iniciativas del gobierno a otras que acrecientan la sensación de que se  gasta  más de la cuenta ,o que se invierte  mal el dinero público ,que se pone la atención en asuntos que no son de relevancia y que no contribuyen a cambiar la situación social y económica de la población ,que se pierde el tiempo en cosas superfluas en vez de poner la atención  en cuestiones de fondo y lo mas angustiante  es  la desazón de  no saber si lo que sucede es por inoperancia o  premeditación .

María Cecilia Repetto

 

 

 

9 DE JULIO DE 1816 , DIA DE LA INDEPENDENCIA .

 LA  VERDADERA  INDEPENDENCIA

     Se conmemora el 9 de julio un nuevo aniversario de la fecha en que  representantes de distintas provincias del país  reunidos en la Ciudad de Tucumán firmaron  un documento  a través del cual las Provincias Unidas  proclamaban la  independencia  de toda dominación extranjera.

Luego de un largo proceso  que comenzó a gestarse  en 1.810   se cumplía  el  sueño  de poner  fin  a las ataduras coloniales sentando las bases de una  nación libre y soberana.

Pocas veces hubo una asamblea que diera comienzo a su labor en un escenario  tan poco  propicio  y rodeado de amenazas   .

La situación interna y externa en la época de la apertura del Congreso Constituyente era desalentadora  y conflictiva desde cualquier lugar  donde se la mire:

Después de  seis años de luchas incesantes por la independencia en territorios despoblados y expuestos a malones indígenas  el agotamiento moral y  material del ejército patriota era inevitable.

El centralismo porteño  y el enfrentamiento con  las provincias constituían  un frente de conflicto tanto o más preocupante  que el que planteaba la situación externa en donde las noticias que llegaban de  fracasos revolucionarios  generaban el temor de correr con la misma suerte.

En México, por ejemplo, con el fusilamiento de   José María Morelos en 1815   pareció haberse eclipsado  la revolución mexicana por la independencia.

En Chile después del desastre de Rancagua  en 1814 las fuerzas patriotas  a duras penas habían podido cruzar la cordillera para regresar a Mendoza.

En Uruguay la situación no era la mejor, los portugueses  esperaban la oportunidad para volver a la Banda Oriental y en el Norte Rondeau había sido  derrotado en la batalla de Sipe Sipe  en 1815 y como consecuencia de ello  quedaron abiertos a la invasión realista.

Del otro lado del océano, en España, luego de la declinación de Napoleón se asistía al  regreso de Fernando VII al trono quien volvía con las intenciones de  recuperar el tiempo perdido y reconquistar las posesiones americanas, circunstancia que acrecentaba la incertidumbre.

Pese a este escenario hostil  en  donde todo parecía  contrariar el proyecto revolucionario en Buenos Aires se  decidió no esperar más y convocar el Congreso Constituyente de las Provincias Unidas.

El 23 de marzo de 1816 fue inaugurado el Congreso de Tucumán ,Pedro Medrano ,presidente provisional , tomó juramento  a los diputados ,que se comprometieron a defender la  religión católica ,apostólica, romana  y a promover por todos los medios la integridad  del territorio de las Provincias Unidas  contra cualquier invasión extranjera.

El Congreso sesionó en la casa de Francisca Bazán  de Laguna  que muchos años más tarde el gobierno compró pero no para museo sino para poner una oficina de correo. (Tiempo después  se aprobó el proyecto de restauración para convertirla en sitio histórico).

En aquel Congreso no hubo acuerdo sobre la forma de gobierno que se establecería debido a las  profundas diferencias ideológicas de sus integrantes cuyo tratamiento se difirió para otra oportunidad.

Ocasiones como esta pueden servirnos para evocar el acontecimiento histórico como indudablemente lo fue  o también para reflexionar en su  significado,  si es que algún significado tiene  hoy para nosotros o si sabemos valorarlo.

En aquel momento si lo tuvo, no tengamos  dudas.

En aquellos tiempos  implicaba poner fin al largo periodo de dominación española, a  la etapa colonial donde todo dependía  de las decisiones de un monarca que gobernaba a la distancia    priorizando  sus   intereses.

Pensar en la independencia  era una idea audaz  si se piensa en la escasa organización y  problemas de toda índole que existían :  la dificultad  de  las comunicaciones   ,la extensión del  territorio , la precariedad de los caminos , la falta  de  recursos económicos, pero se trataba de  una aspiración que anidaba en el corazón de los pueblos desde las invasiones inglesas  y derivó   en  la   Revolución de Mayo de 1.810 .

Imaginemos por un momento  aquellos congresales viajando en carretas o a caballo durante meses hacia Tucumán, durmiendo quizá a la intemperie, para reunirse en torno  a un objetivo cuyos resultados no verían en lo inmediato pero  aun así consideraron que era fundamental para el futuro de las  generaciones que los sucedieran.

Lo que se aspiraba era constituir un Estado soberano  que pusiera fin a   la  dominación externa, al despotismo y asegurara las libertades individuales de la población.

Los resultados fueron óptimos  aunque no estuvieron exentos  de conflictos y pasaron algunos años  hasta que pudo consolidarse   la organización nacional  con  la sanción  de la Constitución  Nacional en 1.853 . 

Se cumple un nuevo aniversario de  aquel suceso que definió el futuro de nuestra patria y también el  de nuestras vidas.

En aquel momento a pesar del  panorama adverso   nada  pudo frenar la fuerza revolucionaria   que arrolló y venció finalmente  todos los obstáculos  hasta lograr el objetivo planteado: Declarar la  independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Desde este punto de vista la independencia tuvo una dimensión americana, no solo rioplatense. Fue un intento de superación de antagonismos y un esbozo de unidad nacional a pesar de  las dificultades internas y externas.

Ser independiente nos habla de la dignidad del ser humano y la dignidad de una nación.

A esta condición se llega con educación, con trabajo, con posibilidades   de inserción laboral y desarrollo  personal.

Actualmente solo una parte de la población   goza de este privilegio y no sería exagerado decir que  a muchos jóvenes les  resulta     más fácil  conseguir droga que trabajo.

Por otro lado, como se sabe,  ellos  no son los únicos que hoy sufren “problemas de independencia”, hay familias enteras que dependen de la ayuda estatal y ni que hablar de los  adultos mayores cuyos haberes  jubilatorios no les alcanza para vivir  y muchas veces dependen de la  asistencia de un familiar.

En los  tiempos difíciles que nos ha tocado atravesar con la pandemia y las restricciones a las libertades por cuestiones sanitarias  nos han enseñado a valorarla  y  añorarla cuando por distintas circunstancia se la pierde o se la restringe.

No hay pueblos independientes con una población ignorante, analfabeta y que vive de las limosnas del Estado. 

Un país es  independiente cuando quienes viven allí  tienen acceso por igual a la salud, a la educación, al trabajo, y cuando lo que  se genera  en riquezas, se distribuye equitativamente.

Hoy nos falta conseguir esa independencia que no debe quedar como una aspiración sino como un compromiso de toda la sociedad   y el deber de los gobernantes, pues si en circunstancias más adversas se pudieron superar todas las dificultades, quiere decir que cuando hay voluntad es posible tener éxito en el resultado.

María Cecilia Repetto

EL VUELO DEL TERO .28-07.2022

 

 A VUELO DE TERO

   

        Hoy sábado la fuerza de la costumbre me ha despertado temprano.

Podría haberme levantado antes para aprovechar el día, pero el frío decide por mí y me retiene un rato más bajo el calor de las frazadas.

Desde mi habitación escucho   una bandada de teros   que pasan volando por arriba   de mi casa.

Parecen ir en dirección sureste, como si rumbearan hacia la Costa o más cerca tal vez, hacia el Monte Tordillo.

Al rato escucho que regresan enloquecidos ¿Se habrán olvidado algo? -me pregunto- ¿Irán a buscar a otros teros que se quedaron atrás en el camino?

Enseguida vuelven a pasar, agitadísimos, como si debieran llegar a horario y hubieran perdido tiempo, parecen desenfrenados en su alborotado vuelo.

Poquito después  otra bandada de teros volando en  la misma dirección , esta vez son  menos , pero igual escucho  estridente  su clásico  “Teru  Teru “

No queda ahí, unos segundos más tarde, dos o tres teros más que pasan   separados del resto   parecen cerrar el   desfile aéreo dejando a su paso una estela de silencio.

Todo esto sucede mientras a través de la persiana se van filtrando los primeros rayos de luz, porque es agosto y ya amanece más temprano.

Quizá pueda resultarle extraño a otros, pero para un dolorense ver una bandada teros sobrevolar por arriba de su casa   o verlos atravesar la iglesia esquivando el campanario o parados como si nada sobre las vías del tren, es algo tan natural como sentir   llover.

Allí por la Plaza Castelli suelen pasar en vuelo rasante alrededor de la Pirámide haciendo un rulero para no chocarse con la palmera con una destreza típica de quien conoce de memoria el territorio.

Ellos han estado aquí desde tiempos ancestrales.

Son descendientes de aquellos “Teros fundadores”, los que vieron   nacer y crecer a Dolores desde el primer día, desde que   era un pueblo de ranchos de adobe   y calles polvorientas ubicado al sur del Río Salado.  Han sido testigos de nuestra historia desde que el Capitán Ramón Lara la fundó el 21 de agosto de 1.817.

Son hijos ,nietos ,bisnietos y choznos de aquellos teros que  huyeron asustados por las lenguas de fuego que se elevaban hacia  el cielo cuando un  malón de indios comandados por el Cacique Molina   incendió el pueblo en 1821 destruyendo las pocas  viviendas  humildes que había   ; que regresaron y posaron sus patitas entre las cenizas y vieron a los tenaces criollos  trabajar por la reconstrucción de este  pueblo ,que fue progresando con el tiempo, a un ritmo pausado ,es verdad, pero siempre en actitud de avanzada sin alterar  su estilo ni su filosofía .

Habrán sido testigos de la Revolución del Sud de 1839 y agitado sus alas alrededor de   la cabeza de Pedro Castelli colgada de una pica en la Plaza que hoy lleva su nombre.

Ellos han estado desde siempre acompañándonos; si hablaran podrían contar mejor que nadie sobre los adelantos edilicios que le fueron dando forma a nuestra ciudad y el impacto en la fisonomía urbana y en las costumbres que provocaron las olas inmigratorias del siglo XX.

Sin embargo, a pesar de los cambios propios del paso de los años estas aves pequeñas simbolizan lo permanente y genuino que hay de nosotros.

Porque esa sensación que ellos sienten de estar en su terruño, esa comodidad que les hace andar con naturalidad es similar al sentimiento que nos produce a cada uno nosotros vivir en este pueblo.

Es así, con su andar   elegante y su sobrio plumaje gris los teros parecieran recordarnos de dónde venimos, quienes somos, ellos interpretan mejor que nadie nuestra idiosincrasia y saben de nosotros quizá más que nosotros mismos.

Con su actitud   protectora y una mansedumbre que no es sumisión, estos animalitos parecieran aleccionarnos sobre lo esencial de la vida.

Daba gusto verlos durante la cuarentena que impuso la pandemia de COVID, desafiando con su típico “Teru teru “el silencio de las calles vacías.

Cuando nadie se asomaba ni siquiera a las veredas, allí andaban ellos haciendo ostentación de su libertad y haciéndome desear ese   disfrute que es andar “suelto” por las calles de Dolores.

Al acercarse  un nuevo aniversario de su fundación es oportuno hacer un alto para reflexionar en las cosas simples y sublimes que ofrece nuestro pueblo,  en el privilegio de ser dolorenses , en el acierto de haber crecido sin alterar lo esencial, sin esfumar  nuestra  identidad, en priorizar los valores de buena vecindad, en preservar a lo largo de los años el tácito deseo colectivo de seguir siendo Dolores, la ciudad de 205 años donde los teros se pasean como aves por su casa.

 

María Cecilia Repetto

 

 

 

 

PROYECTO DE AMPLIAR LA CORTE SUPREMA .28-09-2022

 

    EL PROYECTO DE AMPLIAR MIEMBROS DE LA CORTE  SUPREMA

           Al asumir la presidencia de la Nación en el año 1983, el Doctor Alfonsín le ofreció el cargo de presidente de la Corte Suprema a quien había sido su adversario político en la puja electoral, Ítalo Argentino Lúder.

Se trató de un gesto democrático e institucional de enorme trascendencia a través del cual el presidente electo Alfonsín quiso dejar en claro que no tendría en su gobierno una Justicia adicta, sometida a los deseos del sector político que había ganado las elecciones y que tampoco iba a ser una herramienta de venganza.

Lejos estamos hoy de aquellas pretensiones de imparcialidad de la justicia, de aquel ejemplo republicano que en aquel entonces llenó de ilusiones a millones de argentinos, de vivir en un país con instituciones que funcionan y leyes que se aplican a todos los ciudadanos por igual.

Hoy mientras el país se ahoga en problemas sociales de extrema gravedad la agenda política parece estar enfocada   en la ampliación de los miembros de la Corte Suprema con fines que no contribuirán  a resolver  los problemas de la gente y que solo tienen que ver con temas judiciales que involucran a la vicepresidenta de la Nación y de varios de sus colaboradores en causas donde son investigados.

De otra manera no se entiende cuáles son las razones para dedicar tiempo en debatir la ampliación del número de miembros de la Corte; su funcionamiento no sería mejor por ello y el argumento de que se pretende constituir una Corte Federal carece de sustento legal.

Cabe destacar que el proyecto oficialista para ampliar la Corte Suprema de Justicia de 5  a 15 miembros ya obtuvo media sanción en el Senado, aunque es difícil que cuente con los apoyos suficientes para avanzar en la Cámara de Diputados.

Para lograr el quorum de 129 diputados el Frente de Todos necesita 11 aliados para sumar a sus 118 legisladores que aún tiene perspectivas de conseguir.

Desde 1860, ese tribunal ha funcionado con cinco, siete, nueve y con apenas tres miembros. Y ese número no alteró —ni para bien, ni para mal— su funcionamiento. Tuvo sus buenos y sus malos momentos, que dependieron más de la probidad e idoneidad de sus integrantes, pero no en el número de miembros.

Desde la vuelta a la democracia la Argentina ha modificado su composición en dos oportunidades, en 1.990, durante la presidencia de Carlos Menem que se pasó de 5 a 9 miembros y durante el gobierno de Kirchner que se bajó de 9 a 5 miembros.

 

Nuevamente se advierte un divorcio entre los problemas reales que tienen los ciudadanos: la inseguridad, la falta de empleo, la inflación, el éxodo de jóvenes y el proyecto que impulsa el oficialismo que no ayudará a resolverlo.

Existe hoy un fuerte planteo de la sociedad hacia la justicia, se descree de ella, de su imparcialidad. Pagan justos por pecadores porque no todos los jueces son iguales, pero la verdad es que el desprestigio existe y ha sido forjado no por azahar sino como consecuencia de fundados cuestionamientos acerca de su independencia, de estar influenciados por el poder del turno y de no cumplir con sus deberes esenciales.

¿Sumar jueces para qué serviría? ¿Se nos ha explicado acaso algo?

El objetivo de este proyecto no es mejorar la administración de Justicia como sí hace falta. De ser así la clase política podría comenzar por ocupar los cientos de vacantes ya existentes en los tribunales, cuyos nombramientos están atrasados, y designar a los candidatos a jueces, camaristas y fiscales que ya ganaron sus concursos en el Consejo de la Magistratura y esperan la propuesta del presidente o el acuerdo del Senado.

La solución no pasa por aumentar el número de jueces, al contrario, creo que la situación empeoraría.

Asimismo, ante la evidencia de que la Justicia argentina registra significativas falencias, triplicar la cantidad de miembros del máximo tribunal, al entorpecer aún más los procedimientos, no haría más que agravar el mal funcionamiento del Poder Judicial. Significaría, también, incurrir en mayores erogaciones que recaerían sobre unas finanzas públicas ya exhaustas

En un clima social enrarecido como el que vivimos lo que se necesita son gestos y acciones republicanas que contribuyan a afianzar la unión nacional como los tuvo Raúl Alfonsín en tiempos de recuperación de la democracia.

Hace falta encarar reformas estructurales   que otorguen confianza y previsibilidad, generar el marco propicio para la generación de empleo genuino y la inversión y, para ello, resulta indispensable un marco institucional que brinde seguridad jurídica.

Lo que hace falta, en suma, es que quienes gobiernan dejen de lado sus cuestiones personales y pongan esfuerzo en dar respuestas a las reales preocupaciones de su gente.

 

María Cecilia Repetto

 

 

 

KAFKA .ANTE LA LEY

 

 

ANTE LA LEY

                         “Ante la ley” es el nombre de un cuento   que el escritor   checoslovaco Franz Kafka escribió hacia el año 1915.

Es un relato breve con un vocabulario sencillo  que demora  poco en leerlo, pero bastante más en  repasarlo.

Al menos es lo que me sucedió a mí y sé que a unos cuantos más les sucedió  lo mismo, de volver hacia atrás una y otra vez la página o quedarse con el dedo fijo en la sien frente al último renglón en la búsqueda del significado.

Sucede que ,como en todo relato de Kafka, hay una escena perturbadora que se ha dado en denominar “la paradoja Kafkiana” donde el lector puede intentar adivinar qué significa y encontrarle múltiples interpretaciones.

El cuento comienza diciendo que   un campesino llega ante las puertas de “La Ley “y se encuentra con un guardián a quien le pide permiso para entrar, pero éste le responde que debe esperar.

Asimismo, le advierte que si traspasa la puerta otros guardianes más poderosos también le impedirán el ingreso.

Pese a que las puertas están abiertas el campesino decide obedecer y se queda en el lugar a la espera de un permiso que nunca le llegará.

Pasan muchos años aguardando sentado en un taburete   y cuando está débil y próximo a la muerte el paciente campesino le pregunta al guardián como es que en tanto tiempo nadie se había presentado a reclamar ingresar a La Ley y éste le dice que esas puertas estaban abiertas para solo para él y que ahora se cerrarán.

Después de leer este relato intenté asociar la situación con otras que en el plano social o individual les suelen suceder a las personas, de esperar largo tiempo el permiso para acceder a un derecho   y de encontrarse con guardianes u obstáculos que lo frenan y hacen esperar.

También podría equiparse a esas oportunidades perdidas o puertas que estaban abiertas para uno y que por distintas circunstancias no se han podido traspasar, muchas veces por falta de coraje para enfrentar los obstáculos o porque se espera inútilmente que alguien que se nos representa más poderoso nos habilite el ingreso a ellas.

En el relato de Kafka la ley está representada por una sucesión de guardianes de aspecto temible, de obstáculos que desprecian al individuo y ante los que éste no puede responder sino con la resignación y la espera.

El individuo común, por tanto, es presentado frente a la Ley como algo insignificante, subordinado, sin capacidad ni fuerza para reclamar lo que le corresponde.

Ante la ley podría ser una parábola del acceso a la Justicia, derecho que le corresponde a cada ciudadano como tal,reducidos muchas veces en la práctica a meras declaraciones, pues el funcionamiento de los tribunales no es nunca rápido ni resulta siempre eficaz

Cabe destacar que el cuento de Kafka tuvo muchas repercusiones tanto en el ámbito literario como en otras modalidades del arte y la política.

La parábola es referenciada en la novela Elizabeth Costello, de J. M. Coetzee.

También fue motivo de análisis por Jacques Derrida en un ensayo que lleva el mismo título

La película de Martin Scorsese “Después de hora” presenta una escena que parodia esta parábola.

El compositor norteamericano Arnold Roser creó Parábola de la ley, un trabajo para barítono y orquesta basada en la parábola de Kafka.

Pero también nos transporta a la realidad que viven muchos sectores de la sociedad argentina a quienes le pasan los años sin obtener el reconocimiento de derechos reconocidos en la Constitución Nacional.

Pienso, por citar un ejemplo en los jubilados  y una frase que se ha vuelto repetitiva entre la gente adulta  “Yo no creo que alcance a ver a la Argentina salir adelante “.

Se trata de una frase que resume un pesimismo inédito, un sentimiento que deviene de observar la crisis en la que vivimos y la falta de horizontes, como nunca antes sucedió.

No es tan diferente al relato de Kafka, el ciudadano se siente un campesino desesperado, viendo que le pasan los años aguardando ¿Quizá un milagro? Esperando que se remuevan los obstáculos que impiden el acceso a sus derechos.

Pero el relato Ante la Ley de Kafka  también nos sitúa  frente a un dilema moral  ,nos plantea algunos interrogantes que merecen nuestra reflexión .

Se trata  de la responsabilidad que le corresponde a cada ciudadano dentro de la sociedad como artífice de su destino.

 

María Cecilia Repetto