martes, 5 de abril de 2011

PREMIO A CHAVEZ EN LA FACULTAD DE DERECHO DE LA PLATA




 

 SORPRESIVA DISTINCION  5-04-2011

Siempre  me  he sentido orgullosa de las instituciones que me brindaron educación.

Representan para  mí, como  para cualquier   persona  , una carta de presentación.

Por algo es lo primero que se detalla al redactar  un currículum y  es un dato que nunca falta en la biografía de cualquier personaje sobre  el cual deseemos investigar.

Somos en gran parte el resultado de la educación que recibimos  y  el lugar  donde cursamos nuestros estudios  adquiere para cada uno un significado  especial , un sentimiento de pertenencia que se acrecienta con el correr de los años .

Es por esta razón que la sola mención  del establecimiento donde alguna vez fuimos alumnos  nunca nos resulta indiferente y  todo lo que  acontece  dentro de él nos interesa y afecta.

Cuando  me lo han preguntado he respondido en voz alta y (sin ocultar la honra)  que estudié  derecho en la  Universidad Nacional de La Plata.

Esta Universidad fue fundada por Joaquín V. Gonzales en el año 1905  y  allí recibieron sus títulos profesionales distinguidas personalidades de nuestro país , entre ellos  científicos como Mario Bunge, escritores : Ricardo Piglia , pintores :  Emilio Pettoruti, políticos:  Carlos Saavedra Lamas, Ricardo Balbín, Silvio Frondizi , Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner, Florentina Gómez Miranda ,Médicos : René Favaloro , Literatos: Pedro Luis Barcia, Ernesto Sabato

Desde sus inicios los principios de respeto, libertad y justicia que impulsaron el movimiento de la Reforma Universitaria de 1918, encontraron eco en la comunidad universitaria platense a quien siempre se le reconoció su visión  totalizadora y un elevado   nivel de excelencia como casa de estudios.

Coincidió mi época de estudiante universitaria con el período de recuperación de la democracia de la Argentina.

Fue un momento excepcional  del  país.

Al igual que  ocurría en las  calles   ; en las aulas y en los pasillos de la facultad  se respiraba   un clima de euforia  contagiosa  .

Para los estudiantes era una experiencia apasionante  y novedosa.

La mayoría nos preparábamos para votar por primera vez luego del largo período de dictadura militar en el cual se habían anestesiado los derechos de la ciudadanía.

Era el despertar de las libertades consagradas en  la Constitución Nacional  tantos años  retraídas por la represión y a ello se sumaba la esperanza de un mundo en el cual  los valores republicanos pasaban a estar garantizados por un  Estado de Derecho.

Qué otra cosa mejor se podía pedir.

Empapelada estaba la facultad en aquel entonces con propaganda política y los centros de estudiantes  liderados por  los más “despiertos” nos  invitaban a participar en reuniones que muchas veces por esa timidez propia del estudiante del interior dudábamos en aceptar  por el temor que nos generaba  lo desconocido .

 No había censura, ni miedo fundado , ni restricciones de ninguna naturaleza en esa colorida   facultad de La Plata  en cuyo ámbito  confluían  todas las opiniones  pero no podría decir  que la institución se inclinara o sostuviera  una orientación política definida.

Por el contrario  la  institución parecía abrazar todas las ideologías  y precisamente en esta diversidad , en su universalidad ,coronaba  su riqueza.

Esa imagen es el mejor recuerdo que me llevé de la Universidad  donde me gradué, es la que conservo y de la cual me siento orgullosa de haber recibido el diploma .

Se preguntarán a que vienen todas estas reflexiones y confidencias  sentimentales.

Quizá  puedan imaginarlo .

Tal como ha trascendido en estos días, en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata  se distinguió al presidente de Venezuela Hugo Chavez  con el premio Rodolfo Walsh por su compromiso incuestionable y auténtico  en afianzar  la libertad de los pueblos.

 Me sorprendió mucho  la noticia  pero además me produjo tristeza  y  ello tiene que ver con esos recuerdos  y sentimientos que les comentaba  más arriba.

Yo sé que  es  bueno que existan diferentes  pensamientos .

Por otro lado   , está en el criterio de cada persona hacer sus propias valoraciones  sobre la política que lleva adelante el señor Chavez en su país, para algunos será  un  ídolo , para otros   un mandatario populista y autoritario.

Lo que sí  causa desconcierto y en cierta medida decepciona es  que  se  otorgue un premio  a un personaje político discutido en su propio país y entre los analistas de todo el mundo precisamente por  las mismas razones  que aquí se lo  distingue.

Al fundamentar los motivos del reconocimiento al mandatario venezolano la Facultad de periodismo ha manifestado que ello se debe a  su compromiso por consolidad la unidad latinoamericana  y defender los derechos   humanos .

Quienes hayan integrado el jurado  podrán argumentar  que tienen libertad para premiar a quien se les venga en gana pero pienso que están equivocados.

Que una institución  educativa como la Universidad  de La Plata, solventada con recursos del Estado,  haya elegido a un personaje que ha llevado a cabo acciones en pos del cercenamiento de la libertad de expresión ,como el cierre de canales de televisión  y de emisoras radiales resulta ,a mi juicio, contradictorio y  provocador.

Un premio a la libertad de expresión  debe otorgarse a quien garantiza este derecho y  hace una contribución por la defensa de ese derecho.

Debe otorgarse esta distinción a quien promueve los valores democráticos, a quien tenga una conducta  ejemplar , por lo que deja de ser un honor recibir este premio si el criterio que se toma para otorgarlo es opuesto  a lo que se espera de él.

En mi  opinión  , al otorgar este premio quien se desprestigia es la propia institución ,de allí mi tristeza porque al perder ecuanimidad  hace un acto de renuncia a esos valores que otrora la elevaban y destacaban como una  de las Universidades más prestigiosas   del país.

 

María Cecilia Repetto

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 15 de febrero de 2011

LA DIFICIL TAREA DE COMPRAR ELECTRODOMESTICOS


APTO PARA  EXPERTOS            15/02/2011

 

Voy de visita a la casa de una amiga y me encuentro  con que ha cambiado  de lugar algunos  muebles del  living.

Sobre la pared donde antes había colgado  un cuadro pintado por ella misma ha puesto un moderno televisor de pantalla plana y   frente a  él - formando una “u”- ha  colocado el juego de sillones y una mesita baja en la que  reposa  un florero con una sola flor naranja.

Mientras prepara un café me acomodo  en el sillón  grande.

Mirar la televisión en ese ambiente  es tan placentero como estar en el cine.

Le elogio los cambios y le digo que me gustaría hacer algo  similar  en casa.

Le cuento que con mi televisor me cuesta leer las letras chicas  y  que además el lugar donde está  ubicado  , en un rincón  del living, cada dos por tres me hace doler el cuello.

Ella me escucha con atención y luego me dice chistando :”date el gusto”.

Regreso a casa y les  pido una opinión a mis hijos.

Ellos piensan , sin embargo, que no es necesario cambiar el  televisor, que para qué  si el nuestro anda bien, que además  , me dicen ,  qué sentido uno  más grande si yo solo veo noticieros o algún programa de cocina ,que nunca miro películas , etc.

Son atinados sus argumentos pero no logran disuadirme pues se me ha metido la idea en la cabeza.

Me dirijo  convencida  a un negocio  de  electrodomésticos.

 Me atiende un muchacho peinado con gel, pantalón negro, camisa blanca y  buenos modales.

Le digo que quiero ver un televisor como “esos” y le señalo el lugar donde están los aparatos como el de mi amiga.

En esta instancia reparo que no sé como se denominan estos artefactos pero creo que igual con las señas me ha comprendido.

El joven me pregunta de cuántas pulgadas lo deseo y le contesto  de nuevo  con el dedo índice “  uno como ese “.

Luego me dice si buscaba  un LCD o LED y no sé que otra historia. Para responderle esta vez apelo a esa frase que a diario dicen  en mi oficina quienes van a realizar un trámite   : “Mire,  la verdad , no entiendo nada”.

Entre nosotros, como le explico a este joven que soy de la generación del blanco y negro , mejor dicho , de la generación del “blanco o negro “ , que vengo de una época en donde no existían tantas variantes para un mismo producto y que justamente en  esto radicaba la simplicidad de la vida.

El muchacho es paciente o está acostumbrado a que la gente vaya en ayunas como yo e intenta explicarme de una manera más sencilla.

Haciendo un ademán con sus manos me muestra  un televisor  que se exhibía en la vidriera y notando en mí una personalidad  conservadora que no tengo me dice   : Este es un buen aparato que le durará   treinta años .

Saco la cuenta que para  entonces yo habré cumplido casi los  ochenta y  me río  porque me pareció que la tecnología se me estaba burlando.

Quién sabe cómo serán los aparatos de televisor dentro de tres décadas ,le digo, no puedo imaginar que otro invento superador sorprenderá al hombre en esas épocas.

En fin, me fui del local sin comprar nada ,diciendo  que lo pensaría, que estaba confundida …

En realidad debí decir que me instruiría pues hoy en día no basta con  querer un televisor más grande , tenemos que aprender  el lenguaje técnico y conocer las  distintas variantes tecnológicas que nos ofrece el mercado .

Por algún motivo de regreso a casa me acordé cuando papá compró el primer televisor color.

¡Ese sí que fue un acontecimiento familiar!

Cuánta agua ha corrido por el río…

Al recordar aquel día sentí nostalgia  de aquella época en donde la tecnología  no había alcanzado un nivel de  sofisticación tal como para que la elección de un televisor sea un tema solo para expertos.

 

María Cecilia Repetto

  

 

domingo, 30 de enero de 2011

A HERNAN SANTIAGO REPETTO de María Cecilia Repetto


CARTA DE ENERO



Ya ves, después de unos días de ausencia aquí estoy  hoy de regreso en “el páramo”.

Si, vos mismo alguna vez me lo dijiste “En enero la ciudad  asiste al éxodo de sus habitantes”.

Algunos  emigran hacia la costa atlántica  para disfrutar de un anhelado descanso  , otros aprovechan el silencio para dormir una siesta interminable.

Por una razón u otra , lo cierto es que no anda ni un alma por las calles dolorenses.

Y me preguntaba mientras iba rumbo a la oficina ,si sería deseable  retener  esta quietud  por más tiempo o es preferible que tenga  este carácter  temporario y que mañana la ciudad retome su ritmo habitual más dinámico y ruidoso.

Cada ciudad posee su propio  estilo que lo identifica ¿Cuál será nuestro?

He vivido en Dolores desde siempre y nunca la he visto apasionada, ni audaz, ni  jamás salirse de sus  mesurados carriles.

Nunca he visto a la población enfervorizada,  ni reunir sus voces, ni pujar demasiado en pro de un ideal común.

Dirás que esto ocurrió durante  la histórica Revolución del Sud , aquella valiente epopeya que protagonizó nuestro pueblo contra el régimen opresor del gobernador Rosas pero  ¿no fue  aquel un episodio excepcional?

¿O acaso existe algún otro antecedente que haya embanderado las calles dolorenses , que haya unido en un mismo sentimiento a todos sus pobladores. ?

¿Existirá el sentir dolorense o predominará entre nosotros  el individualismo?

A veces parecemos transitar cada uno por su lado y sin embargo cuando nos distanciamos, como en enero, volvemos con ganas de encontrarnos y de  continuar nuestra convivencia tomados de la mano.


Ya ves papá, como en cada enero te escribo una carta en sepia en la cual no dejo de mencionar tu Dolores  (Si la vieras la encontrarías más urbanizada y con algunos signos de progreso)

Pensarás, tal vez, por mis palabras que no han cambiado demasiado las cosas pero te confieso que tampoco yo he modificado demasiado mis costumbres....

Como en cada enero ,el  día treinta  concurriré  a tu misa (que Dios me perdone pero detesto ir a tus misas)

Antes -los tuyos- iremos en procesión, aunque en diferentes horarios,  a llevarte las flores de tu preferencia.

Cortaré  para vos algunos jazmines de la casa de la abuela y como hago  siempre les tomaré el perfume que me conduce a tu recuerdo.

Y al pensar en vos  me  he preguntado si será un páramo Dolores o será  una simple impresión mía.

Será que a mí  me parece que en la plaza no hay alegría   y que las calles están vacías.

Seré yo la que siento  a finales de enero que los días son apagados, que el atardecer es monótono  y que en la noche no brillan las  estrellas.

Será enero el que entristece en su descanso o  será éste enero el que me entristece o será que me acuerdo de aquel otro enero en que partiste  y  desde entonces  todo lo veo con color de llanto.

María Cecilia Repetto













jueves, 14 de octubre de 2010

EL DESCUBRIMIENTO DE AMERICA


EL  REPROCHE AMERICANO 14 -10-2010

 

La mezquindad, el egoísmo, la ambición, el afán de dominación han sido  en la mayoría de las ocasiones  los motores ocultos de los más trascendentes acontecimientos históricos.

 

El Descubrimiento de América no fue una excepción a la regla.

Los Reyes Católicos en el siglo XV cuando  decidieron  solventar los gastos de la expedición de Cristóbal Colón lo pensaron como una inversión  que les permitiría  ampliar su poderío territorial y económico.

Se decidió llevar a delante el proyecto, con fin de crear una ruta propia para el transporte comercial con Asia.

No imaginaron que Cristóbal Colón llegaría más lejos de lo que se proponía, que este marino genovés  superaría sus propias  expectativas y descubriría un nuevo continente.

 

Que con su viaje quedaría confirmada la teoría del carácter esférico de la tierra.

 

Que cambiaría para siempre la visión del mundo.

 

A tal punto fue así que luego de comprobarse que las tierras a las que arriba Colón no eran las indias  los Reyes Católicos debieron asegurarse  a través del papa Alejandro VI el privilegio y exclusividad del acceso a los nuevos territorios a través de las llamadas bulas papales.

 

Justificaban su  derecho a la dominación  en que las tierras conquistadas era “res Nullius”, es decir, tierra de nadie, desconociendo la propiedad indígena o  "Tierras para la cristiandad", principio que llevó a su vez a la decisión de difundir el cristianismo a los habitantes de América.

 

En un comienzo  el desarrollo de la conquista tuvo un carácter puramente comercial, ya que los españoles se encontraron  con una serie de productos desconocidos para ellos, como la papa, el cacao, el tomate y el tabaco pero  posteriormente el  oro y la plata se convirtieron  en el objetivo central de los conquistadores.

Estos pocos  antecedentes  nos dan ya una pauta de que la expedición de Cristóbal Colon y las restantes que se produjeron hacia el  conteniente  americano no fueron  aventuras que tenían como fin la exploración y el descubrimiento de nuevas tierras  por amor al arte.

No existen, por otro lado,  registros de hechos trascendentes de la historia que hayan surgido de la filantropía .Si existieron habrán sido  a modo excepcional.

 

El Descubrimiento de América fue, en todo caso, una buena   estrategia de la corona española.

 

Una estrategia que trajo como resultado el surgimiento de  un nuevo continente que se pobló  con el paso de los años  con hombres y mujeres de todas las razas  y del cual surge una rica cultura multiétnica.

 

En los últimos tiempos han surgido numerosas voces criticando los métodos poco ortodoxos que llevaron a cabo los colonizadores en cumplimento de sus objetivos.

Creo que nadie  puede negar que en este periodo se cometieran abusos y que con motivo de la conquista los habitantes originarios  sufrieron un menoscabo en sus formas de de vida.

 Fueron obligados a realizar trabajos muy duros; se les quitaron sus tierras (algunos pueblos fueron trasladados por la fuerza a otros lugares) y la mortalidad aumentó por este deterioro general de sus condiciones de vida.

 

Pero la historia no puede reescribirse, no podemos deshacerla,  aunque  sí aprender de ella.

Han pasado cinco siglos desde que se produjo el descubrimiento y más  de doscientos años desde que nos independizamos de España.

Suficiente tiempo ha transcurrido como para haber reparado por nuestros propios medios cualquier error, falla o abuso cometido por los españoles durante la conquista.

Las recriminaciones me parecen extemporáneas e inútiles. No podemos achacar nuestros males  a los tiempos virreinales .Sería al decir de Francisco Marcos Marín “como si los españoles  de hoy  se presentasen ante el Parlamento italiano para pedirle cuentas de las crueldades romanas y la destrucción de las culturas celta, ibérica o tartesia”.

Me parece que  más importante que hacer reproches  es realizar una autocrítica y preguntarnos qué hemos hecho  nosotros  luego de doscientos años como pueblos independientes de la Corona Española en favor de la libertad, de la justicia y del progreso de sus habitantes.

 
Tal vez ,si hacemos un balance honrado,  lleguemos a la conclusión de que el reproche mayor corresponde que nos lo hagamos  a nosotros mismos .

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 20 de mayo de 2010

LA VEJEZ COMO PREMIO (20-05-2010)
Hace algunas tardes, en una confitería de Buenos Aires  ,  una señora  mayor   saboreaba   un café  mientras leía  el diario  en  compañía  de  unas masas secas.
Frente a ella estaba yo, observándola y envidiando, de alguna manera, su derroche de despreocupación.
La mujer  , que ni se percató de mi presencia ,  tenía aspecto  saludable y  parecía disfrutar – más que ninguno de los que estaban en ese lugar - del sol tibio de marzo   , de la lectura  y hasta del  azúcar impalpable  de las masitas que  se le pegoteaba entre los dedos.
Calculé  que sería  una  jubilada que  estaba  gozando de esas vacaciones largas que nos  regala la vida al traspasar el umbral de la tercera edad.
Me imaginé que tal vez esa señora, después de tantos años de trabajo, podía  ahora  darse el gusto de levantarse cuando  se le daba la gana, de  dormir   sin despertador, y que no debía  andar a las corridas, atada a horarios y a obligaciones laborales ( como estaba yo ).
Pensé ,para mis adentros,  que  ojalá pudiera ser como ella  al llegar a su edad  pues al fin y  al cabo  ,  eso era una   vejez bien entendida , una etapa de cosecha en la cual  se  pueda   gozar y disfrutar de tantos anhelos postergados luego de haber cumplido con los deberes familiares y de haberse liberado de las ataduras  laborales.
Sin embargo ,no todas las personas  tienen la vejez con la que han soñado ni con la que merecerían tener.
Una variedad de dificultades impiden a muchos abuelos llevar una vida placentera, tranquila y liviana de preocupaciones.
Una de los obstáculos  es de índole económico  porque  hablar de jubilación es para muchos sinónimo de pobreza , o de ingresos magros ,de esos  que te obligan a llevar una vida con  demasiadas  limitaciones .
Pero además ,la crisis de valores que hoy se advierte en la sociedad  se percibe claramente  en el tratamiento   que se les otorga a los ancianos, a veces, bajo la forma de indiferencia o en casos más graves, de maltrato o  violencia.
No son pocas las abuelas que hoy en día deben cuidar tiempo completo a sus nietos mientras sus hijos trabajan. En casos peores ,deben   solventar los gastos familiares de sus hijos porque éstos no trabajan o  han quedado desocupados .
Hay  leyes que protegen a los menores pero existe una laguna legislativa en cuanto al maltrato que sufren los mayores.
 
En otras épocas los ancianos eran objeto de una mayor consideración dentro de la sociedad.
Se los respetaba por su experiencia  y ocupaban dentro de la familia un lugar central  como consultores  o consejeros.
La vejez  era prestigiosa  .
Sin embargo, hoy en día muy pocos piensan que un hombre viejo tenga algo que enseñar .La velocidad de los cambios del mundo jubila  a los hombres y mujeres mucho antes de llegar a la tercera edad .
 El temor a envejecer se debe en gran medida a que se asocia la vejez con decrepitud, con soledad, con debilidad y empobrecimiento y esto facilita a  que se abuse de ellos.
Desde tiempos remotos  la humanidad ha buscado fórmulas para conservar la juventud  pero  es evidente que en la vida moderna  se ha convertido en una obsesión de mayorías.
Nadie quiere que le caiga el rayo de la vejez    y  se emprende una lucha  (que siempre termina por perderse) para evitar algo tan  natural  como es el paso del tiempo.
Producto de la dificultad para aceptarla  se  ha procurado disfrazar  el término con  eufemismos como “adultos mayores “   o miembros de la “tercera edad”  como si se quisiera suavizar el “ mal”  designándolo de una  manera más dulce.
Envejecer como diría Ángeles  Mastretta es un reto. Los  viejos, al contrario de lo que se piensa, son esas personas fuertes que han resistido y sobrevivido dificultades mientras que tantos quedan en el camino.
Baruj Spinoza  declaró que la “esencia del ser humano es el deseo “   y en esas enigmáticas palabras   condensó la complejidad de la naturaleza humana   .
Y el deseo ,es el deseo de conservar la vida  y de hacer  de esa vida una existencia  enriquecida por los encuentros  con los otros  y con las cosas del mundo  .El deseo es ,amar la vida  y no conoce  de primaveras  ni de otoños .
Cada etapa de la vida ofrece sus dificultades pero creo que una sociedad bien constituida debiera darles prioridad  a las personas mayores.
Se trata de una compromiso conjunto, que involucra a la sociedad y al Estado quien a través de políticas públicas  debe procurar  que la vejez sea  una etapa feliz y no un castigo al final de la vida.
María Cecilia Repetto
 
 
 
 
 
 
 
 


 
 
 


 
 
 



 

 

viernes, 2 de abril de 2010

DOLORES Y SU PATRIMONIO HISTORICO



 

LAS HUELLAS DE NUESTRA HISTORIA

En el vertiginoso mundo actual  la fugacidad es  en una de sus  principales características.

En todos los órdenes de la vida los cambios se  producen a tanta velocidad que lo de ayer parece  antiguo y  lo  de hoy probablemente  se olvide  mañana.

En consecuencia, prevalece   lo  efímero    frente   a lo   duradero, lo circunstancial frente a lo  invariable, la memoria frente al olvido.

Menos mal que este impulso colectivo de llevarse el mundo por delante  ,esta  búsqueda  frenética por “lo nuevo “ ,por  “ lo último”, es equilibrada ,a la manera de un antídoto ,  por la acción de tantas  personas  y organizaciones que se preocupan por  preservar  el acervo cultural de los pueblos ,evitando que sea devorado por la mal denominada “civilización “ poniendo a resguardo para que no  desaparezcan las huellas de la historia de las comunidades.

Algunas agrupaciones y la iniciativa estatal  han  logrado cumplir  este objetivo    evitando ,por ejemplo ,que  la demolición de construcciones   antiguas  y edificios de valor  arquitectónico   no  se pierda  por obra del descuido o   por  mezquinos  intereses económicos .

Todos los pueblos son herederos de un caudal de conocimientos, descubrimientos, tradiciones y de un patrimonio material que solo tiene sentido en función del espíritu que inspiró su construcción.

Nuestra ciudad  de Dolores fundada a principios del siglo XIX   cuenta con numerosos  edificios  y viviendas que dan testimonio de su larga historia, de nuestros orígenes y de nuestra evolución.

Este patrimonio, muchas veces modesto, es un referente único e invalorable que debemos todos los dolorenses proteger y  valorar.

Si bien algunas edificaciones antiguas  , por lo general las pertenecientes a  edificios públicos , se encuentran  en óptimo estado   , en líneas generales   no se puede afirmar lo mismo respecto  a una gran cantidad de  construcciones   privadas de gran valor  histórico y urbanístico.

Aunque esto se debe a una multiplicidad de razones   , tal vez una de ellas sea la ausencia de una  legislación  o reglamentación adecuada  que proteja  a estos edificios  y  evite  se continúen deteriorando.

Quizá  también  ha sido un descuido  no otorgarle la debida atención a este aspecto   que por  atendibles razones  siempre queda postergado  ante la necesidad de darle   prioridad a otros asuntos de primera necesidad.

No obstante ello  ,no está mal  observar   y saber que  en muchas ciudades de nuestro país  y ni que hablar en otros países , son  muy celosos de su historia   y  le otorgan mucha importancia a la conservación de sus edificios por  ser  espacios de pertenencia que identifican a cada comunidad.

No se trata de hacer comparaciones,  ni de lamentarse,  sino de comenzar a  pensar que se puede hacer  para  que no se sigan perdiendo construcciones de valor arquitectónico , por   la desidia o simplemente porque no hemos aprendido a  cuidar el patrimonio de la ciudad.

En primer lugar creo que sería conveniente crear un registro de estos edificios  o construcciones que permita  resguardar ese patrimonio para las futuras generaciones.
Desconozco , sinceramente , si en nuestra ciudad  se ha hecho alguna vez  un relevamiento completo de los edificios y casonas considerados de valor histórico o arquitectónico.

De  no ser así  creo  que sería necesario efectuarlo para evitar que muchos sean destruidos  como ha sucedió en algunas oportunidades  con permisos otorgados por las propias autoridades.

Museo Libres del Sud de Dolores
También sería  auspicioso  crear un fondo especial para la preservación y conservación de   inmuebles de interés histórico y artístico de la ciudad  , como se  estila en algunas ciudades ,destinado a la conservación de edificios de importancia cultural y urbanística de la ciudad.


Es lamentable que en Dolores   muchos edificios que representaban parte de la historia misma de la fundación o  que respondían a las características originales  del a  ciudad han sido totalmente destruidos, reestructurados y nada queda de ellos.

 Mucho tuvo que ver en esto el hecho de que estos edificios eran de propiedad privada y, al no haber declaración alguna de interés histórico, fueron vendidos o son explotados sin  cuidado por su diseño original como sucede  hoy en día con el edificio del Cine Gloria.

Cada país, cada ciudad, cada pueblo, tiene el deber de  proteger, conservar  y tutelar  su patrimonio.

A veces ese patrimonio es modesto pero de mucho valor local si se tiene en cuenta que refleja la historia de una comunidad.

Se trata de una tarea que no solo compromete a la autoridades sino a  toda la comunidad en su conjunto.

Al igual que en experiencias de otras localidades se requiere en primer lugar de  una legislación adecuada y  de mecanismos  de gestión para que estas normas se cumplan.

También  sería bueno encarar planes de difusión y concientización adecuados a las posibilidades del lugar que nos enseñe a revalorizar nuestro  patrimonio que seguramente volvería más atractivo el paisaje   urbanístico de nuestra centenaria  ciudad.

                                                                                                María Cecilia Repetto

 

 

María Cecilia Repetto